La visitante tradicional desde San Blas hasta que se inicia el frío ha cambiado sus costumbres, la cigüeña ya no emigra. Después de un periodo de bastantes años sin ver su silueta blanca y negra ha regresado con fuerza. Las colonias de cigüeñas en los alrededores han aumentado de forma espectacular y tres, al menos, de ellas han puesto sus nidos en el pueblo. Una en las eras y dos mas en las torres de alta tensión que así tienen doble uso. Los motivos para que ya no abandonen durante todo el año estas tierras son varios, primero el aumento de la media de las temperaturas, segundo el aprovechamiento como comida de los restos que tienen en los basureros, tercero el menor uso que se hace de los pesticidas en la agricultura. Por todos estos motivos vive y cría en el pueblo. En ocasiones pueden verse un buen número de ellas juntas y a diario las encontramos sobrevolando los alrededores. Con ello se continua la centenaria tradición de los pueblos castellanos al ser el "domicilio" de al menos una cigüeña. La costumbre decía que estos animales contribuían a controlar las poblaciones de otros que resultaban dañinos para la agricultura, ahora sin embargo esa no es su función y únicamente vive aquí y ha arraigado sin problemas.